Línea roja
Sagrera. Se abren las puertas. Línea roja. Mujer de 51 años. Hombre mayor, tendría más de 70.
Ella: Porque ayer acompañé a una prima mía al abogado, y ya me lo dijo él, que yo no tenía ni un pelo de tonta. Que se me notaba. Me lo vió, si si, y tiene razón. Claro, y no es que mi madre me pariera lista, me parió como a cualquiera. Todos nacemos igual, eso es así. Pero es que es la vida. Yo tengo 51 años. La vida te hace aprender. Hay situaciones y… tienes que sobrevivir. Y aprendes, claro que aprendes. Nadie te saca las castañas del fuego. La gente joven no sabe. No han aprendido todavía las cosas de la vida. Ya lo verán ya.
Mira hacia él. Sonrisa cómplice. Le dice: ¿a que si? Él no contesta, sonríe.
Plaza Universidad. Se baja ella.
Él (me mira y dice): Parece que tenía ganas de comunicarse.
:)
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