Crecimos con cuentos de hadas, con los resquicios de la época hippie, con el crecimiento económico, la innovación tecnológica, la promesa de libertad política, de expresión, de elección.
Y ahora, caemos de esa ilusión a una realidad distinta, que nadie nos advirtió sería así. Y tenemos que luchar por aceptar que el príncipe azul no te rescata, que la educación y el esfuerzo no suponen éxito profesional, que el crecimiento económico no lleva al bienestar, que la libertad es el cebo para que piquemos en la sociedad, que la libertad es el disfraz, que la posibilidad de elegir es por una parte ficticia, y por otra, terrorífica, porque estamos acostumbrados a seguir patrones, a tener normas, a poner límites...podemos avanzar si vemos una meta específica, pero es díficil elegir un camino entre tanta bruma.
No digo esto con resentimiento, pero por favor no digan que lo tenemos fácil. Sí es cierto que generaciones pasadas lucharon más, por la libertad, por la sociedad, por el futuro...pero también veían el fruto de su lucha, o una posibilidad de cambio...qué difícil es eso hoy. Se sabía cuál era el enemigo, cómo atacarlo...hoy en día el enemigo está tan disperso, tan fragmentado, tan aceptado, que somos nosotros mismos. Y no podemos autodestruirnos. Siempre digo que creo que el capitalismo es el "mejor" sistema económico posible porque es un sistema que se basa en la psicología humana para funcionar...no podemos luchar contra creer en los cuentos de hadas, en la libertad, en la igualdad de oportunidades, en la superación personal. Aunque sepamos que no es verdad.
El presente es lucha, el pasado lo fué, y el futuro lo será. Nunca las luchas serán iguales. La vida es un reto constante, pero hay que afrontar lo que nos toca vivir sin desesperanza.
¡Adelante con la vida!
Me ha gustado la reflexión que has hecho sobre ella.
Saludos.
Es cierto, antes nos leian o contaban los cuentos, lo malo de hacerse adulto es que nos los tenemos que inventar nosotros y, lo más difícil, creernoslos.
Supongo que la fantasía es una de las pocas vías de escape de esta realidad que a veces se torna tan dura.
Tienes razón....Creo que hasta nuestra generación las reglas eran tan rígidas que era difícil perderse...podía no gustarte...pero no te perdías....Ahora no sabemos si nos gusta andar perdidos de vez en cuando....
Ya que no podemos autodestruirnos, podemos al menos esquivar al enemigo eterno que nos habita, hasta el momento en que estemos listos para combatirlo y aniquilarlo
Todos, alguna vez, quisímos cambiar el mundo.Luego llegamos a limitar el mundo a nosotros mismos, dejando el mundo colectivo en manos de los gobernantes.Yo pienso que alli está la lucha: no autodestruirnos para que los gobernantes no nos "idioticen" la globalización.
besos
No Existen principes Azules. Nada nos Salvará.
que razón llevas; es buen blog, te felicito