Los desconocidos
El fabuloso mundo de las relaciones humanas: los desconocidos como público objetivo digno de estudio.
Con las personas cercanas (familia, amigos, parejas...) está claro que hay de todo, el roce hace el cariño y la confianza da asco.
No es sorprendente.
Lo que sí resulta sorprendente es que ese cariño y ese asco puedan manifestarse con desconocidos, cuando ni hay roce ni hay confianza. Bueno, roce en el sentido literal sí, pero en el metafórico no.
Podría comentar el asco que me producen algunos de los encuentros, o mejor dicho desencuentros, con seres de mi misma especie, cómo en ocasiones me avergüenzo de pertenecer al género "humano". Pero voy a ser positiva, porque la verdad es que aún más sorprendente que el asco entre desconocidos es el cariño entre desconocidos. Con cariño me refiero a "buen rollo", no cariño como tal. Esos pequeños gestos, detalles, que a veces se dan entre desconocidos, que significan tanto en una sociedad cada vez más hostil e impersonal.
Aqui enumero algunos de los que a mi me llaman la atención (acepto propuestas que tal vez podrían agruparse bajo la categoría de "lo bueno de ser un ser social"):
- Cuando al tercer día de tomar el café en el mismo sitio el camarero/la camarera nada más verte te dice: ¿café con leche en vaso de cristal?
- Las miradas de complicidad (levantamientos de cejas) entre pasajeros de un mismo vagón de tren o metro, o de un mismo autobús, frente a una conversación curiosa entre otros pasajeros (que sí se conocen)
- Cuando, conduciendo, pides direcciones para llegar a algún sitio a otro coche y el ocupante te dice: Sígueme, sígueme que te voy indicando. Y cuando llega el momento de la bifurcación te señala por dónde debes torcer sacando la cabeza por la ventana hasta límites insospechados.
- Cuando la persona que entra delante tuyo a una cafeteria, estación, restaurante...te sujeta la puerta aunque todavía te falten unos metros para llegar a ella.
- Los emoticonos o frases personales en e-mails de trabajo.
- Que las conversaciones banales sobre el tiempo en ascensores y demás espacios en que el roce es inevitable, deriven de vez en cuando en conversaciones de lo más metafísicas.
- Que puedas sentir cercanía con desconocidos a través sólo de palabras escritas, y mensajes que transmiten un interés real, totalmente desinteresado.
Bueno, espero que valoren mi optimismo´...
clubfolio dijo
Respecto a tu último punto coincido en el poder de las palabras...escritas. La escritura consigue que las interpretaciones sean muchas más de las que pueden ofrecer el mirar un cuadro, asistir a una obra de teatro, etc. Son más literales para nuestra imaginación. tras la escritura hay un mundo infinito de percepciones que se interpretan según el estado de ánimo y las experiencias de cada uno. Pura magia. Leer es un placer, escribir una droga.
Un beso.
PD- En la cafetería a mí me preguntan todos los días..."con leche fría o caliente"...y aunque gruño por dentro y contesto "con caliente" estoy esperando a pedir un día un cubata para ver si me dice..."con hielos o sin ellos"...
26 Enero 2006 | 12:04